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De
mirar para el cielo,
encantarse con la luz de las estrellas
y seguir la estrella guía.
Es un tiempo bendecido
de dar más atención al niño que habita en cada
uno de nosotros y también,
en los que encontramos en nuestro peregrinar,
en búsqueda del camino que nos lleva
al Niño Dios.
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